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martes, enero 25, 2022

Negrita o Chokita

La verdad, no salgo de la impresión con esta polémica. Convencionales de derecha repartiendo postales de la negrita en el ingreso al ex congreso, opiniones de Mariana Aylwin en RRSS, del inefable Cristián Warnker; quien, desde su privilegiado jardín, cuán púlpito moderno, cada semana nos da su prédica sobre cómo esta sociedad, que tanto le ha dado, se cae a pedazos y él no sabe cómo contener este castillo de arena que se derrumba ante sus ojos…

Fue una empresa privada la que, por asuntos de marketing, cambió el nombre a uno de sus productos.  Ellos, los responsables, tendrán sus razones comerciales para hacerlo, quizás sus muestreos y focus group les indicaron que hoy ese tipo de conceptos no son bien vistos por su público consumidor; que la sociedad está cambiando y la gente valora otro tipo de denominaciones; quizás qué, porque en verdad no lo sé y solo creo suponer, que tendrán sus razones. Lo claro es que, en definitiva, es su producto y ellos verán cómo lo comercializan y venden o no me digan que ahora ¿quienes defienden la denominación tradicional quieren que el ESTADO regule qué se puede decir y cómo se denominar a las marcas y los diferentes productos …?

Porque el mundo conservador vive en una esquizofrenia permanente, hablan y predican del libre mercado, pero no dudan en coludirse, lucrar con dineros públicos; piden un Estado pequeño y subsidiario, pero postulan a cuánto beneficio puedan conseguir: IFE, gratuidad en la educación, etc.

Y, entonces, ahora ¿quieren que intervenga el Estado?  Y ¿expropie la empresa Nestlé por cambiarle el nombre a uno de sus productos?

Lo curioso es que los mismos guarden silencio cuando se descubre que 46 variedades de helados de esa misma empresa están contaminadas con óxido de etileno y deben ser sacados del mercado en el resto del mundo y en Chile ¿qué sucede?

Podemos reconocer y compartir que el lenguaje es dinámico, no es estático, fluye. Siempre existen nuevas formas que se superponen con las ya existentes, es así y será así, porque evoluciona, como lo hace la humanidad (ya no el hombre solamente); y eso, creo, está bien.

Cómo viven las personas, qué comen, cuánto gana, si les alcanza para vivir, parece no interesarle a este sector. A ellos parece importarles solo asuntos personales, sus preocupaciones son: el restaurant que ya no podrán visitar con sus amigos poetas, mi playa de infancia ya no es la misma, mi amigo el Negro no podrá seguir diciéndome Flaco y cosas por el estilo … hasta que la Negrita es patrimonio cultural, dijo más de alguno.

No se trata de tener buen humor o no, hay cosas que de verdad no dan para que me ría. Don Orlando quien a sus 80 años sigue barriendo las calles, porque su jubilación no le alcanza para vivir; los miles de muertos por covid; las pymes que viven con la angustia de no saber si podrán mantener su negocio hasta fin de mes; los profes que, agotados por las clases online, saben que volver es un gran peligro para sus niños; y podría seguir…

Porque yo, al menos, al Negro Chaves le seguiré diciendo Negro, al Flaco Alonso igual y cuando nos volvamos a encontrar reiremos sobre todo de esta polémica que han armado sobre si la llamaremos Negrita o Chokita.

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