agosto 30, 2021

Nuestro País

Donde la Noticia eres TU

La tentación del opio

2 minutos de lectura

Entre las promesas de buena conducta que los talibanes han hecho al mundo occidental está el anuncio de alejarse del rentable negocio del opio, que les permitió financiar sus actividades en las dos décadas de ocupación estadounidense y de sus socios de la OTAN.


Analistas internacionales que han seguido el derrotero de Afganistán dudan de esta retórica de los Talibanes 2.0 porque la mayor parte del opio y la heroína que se consume en el mundo se centra en las zonas controladas por el grupo fundamentalista islámico.


Desde que fueron desalojados del poder en 2001, los insurgentes, de nuevo en el gobierno de Kabul, aplicaron fuertes impuestos a la droga.


El opio se convirtió así en un recurso clave para el grupo y podría resultar difícil prohibirlo, sostiene Jonathan Goodhand, experto en el comercio internacional de drogas de la Universidad SOAS de Londres.


Según el experto, los talibanes «quieren crear esta imagen de sí mismos como más moderados y más abiertos con Occidente y se dan cuenta de que las drogas son una forma de hacerlo».


Pero, por otro lado, cualquier represión afectaría especialmente a los agricultores de las provincias de Helmand y Kandahar, el corazón político de los talibanes.


El portavoz del grupo, Zabihullah Nujshid, prometió que el nuevo régimen no convertirá al primer productor mundial de opio en un narco Estado.


Para hacer más creíble su promesa, pidió»ayuda internacional» para proporcionar a los agricultores afganos cultivos alternativos a la amapola, de la que se extrae la savia para la producción de opio y heroína.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito (ONUDD), Afganistán tiene un casi monopolio sobre el opio y la heroína, ya que representa entre el 89 y el 90% de la producción mundial.

Deja un comentario